Este edificio formaba parte de un conjunto histórico que fue construido en Inglaterra para hacer frente en la guerra contra Napoleón. Originalmente un conjunto de almacenes bélicos ligados a un sistema de trasporte por canales, fueron cambiando su uso para adaptarse a varias situaciones. En esta ocasión se trataba de adaptar la robusta y a su vez atractiva estructura existente ofreciendo un cambio de uso a oficinas.
El proyecto, aunque sencillo, consigue resaltar los elementos clave del edificio y darle una nueva funcionalidad sin perder su esencia. Las nuevas instalaciones quedan visibles, acompañando así a la honestidad de materiales con la que estos edificios fueron construidos. El nuevo uso permite además generar un modo de mantener el edificio ayudando así a la conservación de su legado histórico.




